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Vol. 82/No. 16       23 de abril de 2018

 
(portada)

Norcorea, China presionan por cumbre con Washington

 
POR SETH GALINSKY
Después que el dirigente norcoreano Kim Jong Un se reuniera con el presidente chino, Xi Jinping, en Beijing el 26 de marzo —su primer viaje al exterior desde que asumió el poder— Xi telefoneó al presidente Donald Trump. Le dijo a Trump que los planes para una cumbre en mayo entre Corea del Norte y Estados Unidos para discutir la terminación del programa de armas nucleares de Corea del Norte están en marcha.

“Recibí mensaje anoche de XI JINPING de China de que su reunión con KIM JONG UN fue muy buena, y que KIM espera con interés su reunión conmigo”, escribió Trump el 28 de marzo. “Mientras tanto, y desafortunadamente, máximas sanciones y presión deben mantenerse ¡cueste lo que cueste!”

El objetivo de Pyongyang es “la desnuclearización de la península coreana a través de pasos graduales y simultáneos para llegar a la paz”, le dijo Kim a Xi.

En los últimos seis meses, Beijing ha estado aplicando agresivamente las sanciones de Naciones Unidas contra Corea del Norte, cuyo comercio exterior depende de China por un 90 por ciento. Washington considera esencial a los gobernantes chinos en sus esfuerzos para que Pyongyang ponga fin a sus programas de armas nucleares y misiles.

A instancias de Washington y con el respaldo de Beijing, el 30 de marzo el Consejo de Seguridad de la ONU puso en una lista negra a 27 embarcaciones y 21 compañías navieras, acusadas de participar en el comercio de petróleo o carbón con Corea del Norte.

El Financial Times dijo que los envíos de petróleo refinado de China a Corea del Norte se redujeron en un 99 por ciento en enero y febrero. Las exportaciones de carbón chino a Corea del Norte, que eran de un promedio de 8 600 toneladas mensuales en 2017, cayeron a cero. Varias fábricas norcoreanas se han visto obligadas a cerrar y miles de trabajadores han sido despedidos.

Los gobernantes chinos buscan una distensión entre Washington y Pyongyang, para lograr cierta estabilidad en la región y prevenir un colapso económico y político en Corea del Norte, lo cual podría provocar una avalancha de refugiados y una intervención de tropas imperialistas estadounidenses hacia sus fronteras.

Dividida contra voluntad del pueblo
Al final de la segunda guerra mundial imperialista y de la ocupación japonesa de Corea, los trabajadores y agricultores coreanos se rebelaron. Tropas estadounidenses ocuparon el sur —con el acuerdo de Moscú— e instalaron la dictadura de Syngman Rhee, la cual impuso un reino de terror, matando a decenas de miles de personas y ahogando el levantamiento en sangre. En el norte, los trabajadores lograron tumbar el poder de los capitalistas y terratenientes.

Las provocaciones de Washington condujeron a la Guerra de Corea de 1950–53, en la cual murieron 4 millones de personas. Tropas dirigidas por Washington, que combatían bajo la bandera de la ONU, empujaron a las fuerzas norcoreanas casi hasta la frontera con China. Con la ayuda de decenas de miles de voluntarios chinos, los norcoreanos forzaron a las tropas estadounidenses a replegarse hasta el paralelo 38, asestándole al imperialismo estadounidense su primera derrota militar.

El gobierno estadounidense violó los términos del alto el fuego de 1953 al colocar armas nucleares en Corea del Sur de 1958 a 1991 y se ha negado durante 65 años a firmar un tratado de paz formal con Pyongyang. Corea del Sur permanece bajo el “paraguas nuclear” de Washington, y el Pentágono despliega submarinos con armas nucleares en aguas cercanas.

Cuando Pyongyang comenzó sus ensayos de armas nucleares —y amenazó al Sur con una “lluvia de fuego”— su autoridad moral frente a la brutalidad del imperialismo estadounidense quedó socavada.

En los últimos meses, tanto Corea del Norte como Washington han actuado para aliviar las tensiones militares. Pyongyang no ha realizado pruebas nucleares desde el 3 de septiembre. Washington aplazó hasta el 1 de abril las provocativas maniobras militares que realiza cada año con Corea del Sur. Washington redujo las maniobras a la mitad y no incluirán portaaviones ni submarinos nucleares.

El presidente surcoreano Moon Jae-in y el dirigente norcoreano están planeando reunirse el 27 de abril, antes de las pláticas entre Washington y Pyongyang. Tokio también quiere reunirse con Pyongyang.

Vivo el deseo por reunificación
Desde la ocupación por Washington, el pueblo coreano ha mantenido la esperanza de la reunificación. Desde que Vietnam y Alemania se reunificaron, la división de Corea es la única división nacional que queda de la Segunda Guerra Mundial.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de este año en Pyeongchang, Corea del Sur, una gran delegación del Norte creó un gran revuelo. Seúl a su vez envió a 120 personas al norte, incluyendo grupos de música, funcionarios del gobierno, periodistas y un equipo de taekwondo, para conciertos celebrados el 1 y 3 de abril en Pyongyang. El grupo surcoreano K-Pop Red Velvet cantó “Nuestra Esperanza es la Unificación”, y la audiencia se unió a cantar.

Kim Jong Un asistió. Luego propuso que los músicos norcoreanos hicieran una presentación en Seúl en el otoño.  
 
 
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