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Vol. 82/No. 2      15 de enero de 2018

 
(artículo principal, editorial)

Empuje por ganancias crea alza en muertes laborales

¡Ningún trabajador tiene que morir en el trabajo!

Consejo Central del Trabajo de Nueva York
Obreros de la construcción protestan contra ataques a sindicato, Nueva York, 14 de noviembre.
 
“Los sindicatos son importantes no solo para los salarios sino también para la seguridad”, dijo Pete Batteast en una reunión en honor a su padre, un trabajador siderúrgico que murió en el trabajo en marzo.

La cantidad de trabajadores muertos o lesionados en el trabajo —desde el transporte hasta la construcción y la minería, y otros— está aumentando, una consecuencia directa del empuje de los patrones para aumentar sus ganancias.

Todo trabajo se puede realizar de forma segura. Pero esto no sucederá si dependemos de los patrones o de su gobierno. Los trabajadores necesitamos tener control sobre la producción y las condiciones laborales. Esto significa ante todo el uso del poder colectivo de las filas sindicales para imponer condiciones seguras.

A fines de la década de 1960 y en la década de 1970, los mineros del carbón realizaron una revolución en su sindicato y obligaron a los patrones del carbón a aceptar comités de seguridad en las minas que tenían el poder de detener la producción si existían condiciones inseguras, incluyendo la acumulación de polvo de carbón. La enfermedad pulmonar neumoconiosis disminuyó más del 90 por ciento de la década de 1970 a mediados de los 90.

Cuanto más fuertes y combativos sean los sindicatos, más seguras serán las condiciones, no solo para los trabajadores durante el desempeño de sus labores, sino para la sociedad en general.

Los patrones intentan dividir a los trabajadores: empleados contra desempleados, negros contra caucásicos, inmigrantes contra nativos, viejos contra jóvenes, mujeres contra hombres. Los sindicatos deben estar a la vanguardia de las luchas para unificar a la clase trabajadora y ganar aliados entre los agricultores, ganaderos y todos los que enfrentan la furia de los gobernantes propietarios. Deben promover la lucha por la amnistía para los trabajadores inmigrantes, contra la brutalidad policial, por el derecho de las mujeres a elegir el aborto, por un programa de obras públicas financiado por el gobierno para poner a millones a trabajar a salarios con nivel sindical.

Los trabajadores están dispuestos a luchar, pero con demasiada frecuencia los dirigentes sindicales desvían nuestras luchas para apoyar a los políticos de un partido capitalista y la colaboración de clase con los patrones. La clase dominante tiene dos partidos: el Demócrata y el Republicano. Los trabajadores necesitan su propio partido político independiente, un partido de la clase trabajadora, y un curso de acción para luchar contra los ataques de los gobernantes.

A través de la lucha, podemos transformarnos como lo hicieron los trabajadores y agricultores en Cuba cuando derrocaron la dictadura de Fulgencio Batista en 1959. Podemos tomar el poder político y reorganizar la producción para satisfacer las necesidades humanas, en vez de las ganancias capitalistas. Este es el camino hacia una sociedad basada en la solidaridad humana donde ningún trabajador tiene que morir en el trabajo. Este es el camino del Partido Socialista de los Trabajadores. ¡Únase a nosotros en esta lucha!
 
 
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