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Vol. 81/No. 47      18 de diciembre de 2017

 
(portada)

Fuga expone continuo encubrimiento por Moscú de desastre nuclear en 1957

 
POR TERRY EVANS
Semanas después de que autoridades rusas negaron informes de la agencia nuclear francesa reportando altos niveles de radiación provenientes de los Urales, el servicio meteorológico ruso finalmente admitió que se había registrado contaminación radioactiva por rutenio 106 —a niveles 986 veces lo normal— en Argayash, cerca de la planta de procesamiento de residuos nucleares de Mayak en septiembre. Y que había difundido niveles de radiación “excepcionalmente altos” por toda Ucrania y otras partes de Europa.

“Nadie nos dice nada. Lo mantienen en secreto”, dijo al Financial Times Lilia Galimzhanova, una cocinera de Argayash. Ella se enteró de los informes de altos niveles de radiación a través de un amigo en Alemania. Durante décadas después de su construcción en la década de 1940, la planta nuclear de Mayak supuestamente no existía.

Antes de admitir los altos niveles de radiación, las autoridades rusas habían instado a los residentes a que permanecieran en sus casas para evitar lo que afirmaban que era “contaminación local de la fábrica”. Rosatom, la compañía estatal que administra las instalaciones de Mayak, siguió denunciando en octubre los informes de filtraciones de radiación provenientes de Rusia como “infundados”.

La indiferencia de las autoridades rusas a las vidas de las personas cercanas a la planta se remonta a décadas atrás. En 1957 hubo una explosión en la planta de Mayak que lanzó más radiación que cualquier otro desastre nuclear excepto el de Chernóbil y el de Fukushima. No se admitió que esto había sucedido sino hasta fines de la década de 1980.

No se le permitió a los médicos en el área de Mayak registrar el cáncer como causa de muerte en los certificados de defunción y se les impidió mencionar la enfermedad por radiación en su diagnóstico de pacientes, llamándolas “enfermedades especiales”.

En 1993, las autoridades rusas admitieron que unas 450 mil personas fueron expuestas a niveles dañinos de radiación por la explosión de 1957, otras filtraciones en la planta y el vertido de desechos nucleares en el suministro de agua. Funcionarios de la planta admitieron que aún estaban vertiendo desechos nucleares en los ríos locales en 2004.

Defectos congénitos, cáncer
En 2016, los médicos registraron índices de malformaciones congénitas y cánceres muy superiores a los promedios rusos en las aldeas a lo largo del río Techa, al cual los patrones de las plantas habían vertido los desechos. Los funcionarios estatales tardaron hasta 2008 —dos décadas después de admitir que las autoridades del sitio de Mayak habían sido responsables del envenenamiento radiactivo— para evacuar a las personas que vivían en el área.

El encubrimiento es un inquietante recordatorio del desprecio de Moscú al pueblo trabajador demostrado en Chernóbil en 1986, el peor desastre nuclear del mundo. En esa ocasión, las autoridades de lo que era entonces la Unión Soviética se negaron a admitir el alcance del desastre, a evacuar residentes cercanos, y a prevenir el consumo de productos contaminados.

Las personas afectadas por la radiación mortal en Chernóbil solamente recibieron asistencia hasta que el gobierno revolucionario de Cuba ofreció brindar tratamiento a todos los que lo deseaban. Durante más de 20 años, más de 25 mil jóvenes ucranianos recibieron atención médica gratuita en Tarará, una instalación especial para el tratamiento de enfermedades y cánceres causados por el desastre de Chernóbil.  
 
 
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