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Vol. 80/No. 48      26 de diciembre de 2016

 
(portada)

Embestida de Moscú, Assad azota rebeldes en Alepo, Siria

 
POR NAOMI CRAINE
Después de semanas de asedio y bombardeos continuos por aviones de Moscú en Alepo, las tropas del dictador sirio Bashar al-Assad, junto a unidades del gobierno iraní y de milicias chiítas del Hezbollah libanés y de Iraq, están aplastando a las fuerzas de la oposición concentradas en esa ciudad, matando a cientos de personas.

Los esfuerzos del gobierno turco de Recep Tayyip Erdogan para negociar la evacuación de las fuerzas rebeldes de los escombros continúan al cierre de esta edición. Los medios de comunicación informaron que un acuerdo alcanzado el 14 de diciembre se ha desmoronado y se han reanudado los ataques.

“En el acuerdo de Alepo también fue notable la falta de participación de Washington”, dijo el Financial Times el 14 de diciembre, “cuya influencia en el Medio Oriente parece estar disminuyendo”.

La inhabilidad de Washington de utilizar tropas terrestres en el área, o su incapacidad de encontrar fuerzas opositoras a Assad que sean lo suficientemente “moderadas” como para brindarles apoyo, ha llevado a Washington a tratar de llegar a un acuerdo con Moscú y otros regímenes con el fin de defender sus intereses imperialistas en la región.

Lo único que ha podido ofrecer es la formación de una gran alianza contra el Estado Islámico, el grupo terrorista reaccionario suní que llenó el vacío creado por las guerras irresueltas dirigidas por Washington en la región. Pero los gobiernos de Rusia, Siria, Irán, Turquía y otras potencias capitalistas de la región están enfocados en defender sus propios intereses encontrados.

La captura de Alepo, uno de los últimos reductos urbanos de los diversos grupos que luchan contra el gobierno de Assad, marca un momento crucial de la guerra civil en Siria. El conflicto comenzó en 2011, después de que el régimen sirio respondió con fuerza brutal, incluyendo las detenciones y bombardeos de áreas civiles, para aplastar las protestas masivas por derechos políticos.

En un discurso pronunciado el 1 de diciembre en Cincinnati, el presidente electo Donald Trump dijo que renunciaría a los esfuerzos por derrocar al régimen de Assad y que se concentrará en formar la coalición más amplia posible contra el Estado Islámico. “Colaboraremos con cualquier nación que esté dispuesta a unirse a nosotros en el esfuerzo para derrotar a ISIS y al terrorismo radical islámico”, dijo.

El estado islámico aprovechó el enfoque de fuerzas contra Alepo para lanzar un ataque sorpresa contra Palmyra el 11 de diciembre, retomando la ciudad de las tropas de Assad y de sus aliados rusos.

Al no poder afectar los eventos en Alepo, Washington está tratando de fortalecer su influencia incrementando sus esfuerzos para dirigir una ofensiva contra ISIS en su autoproclamada capital de Raqqa.

El secretario de defensa Ashton Carter anunció el 10 de diciembre que más de 200 soldados estadounidenses van rumbo a Siria para sumarse a los 300 efectivos de fuerzas especiales que ya se encuentran allí. Los funcionarios estadounidenses dijeron que su papel será entrenar y ayudar a las milicias kurdas y árabes agrupadas en las Fuerzas de Defensa Sirias en la ofensiva para tomar Raqqa. Las fuerzas kurdas han sido el aliado más fiable de Washington en el campo de batalla en Siria.

El curso de Washington está incrementando el distanciamiento con el gobierno de Turquía. Ankara ha condenado en repetidas ocasiones el apoyo y la colaboración de Washington con las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG). Ankara califica al YPG como “terrorista”, acusándolo de ser el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el cual ha sido proscrito en Turquía. Los kurdos son un pueblo oprimido que habita áreas en Turquía, Siria, Iraq e Irán, y tiene una larga historia de lucha por sus derechos nacionales.

Tropas turcas entraron en el norte de Siria en agosto, junto con las milicias del Ejército Libre Sirio compuestas por refugiados sirios en Turquía organizados y entrenados por Ankara. Alegando que se han incorporado a la guerra contra los terroristas, se han concentrado en tratar de bloquear los avances hecho por el YPG. Su ofensiva hacia la ciudad de al-Bab, al norte de Alepo tiene como objetivo prevenir que el YPG conecte al-Bab a las otras zonas ocupadas por los kurdos a lo largo de la frontera con Turquía.

Las operaciones militares de Ankara en Siria, la guerra contra el pueblo kurdo en Turquía y la represión contra opositores políticos se produce en medio de una crisis económica y política cada vez más profunda en Turquía. El producto interno bruto cayó un 1.8 por ciento en el tercer trimestre, el primer descenso desde 2009, y la inflación está por alrededor del 7 por ciento.  
 
 
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