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Vol. 77/No. 12      1 de abril de 2013

 
‘Las mujeres han estado presentes
en cada batalla de la historia
revolucionaria de Cuba’
Presentan en Cuba libros que ayudan a que nuevas
generaciones comprendan qué es una revolución socialista
(especial)
 
POR MARTÍN KOPPEL
Y RÓGER CALERO
 
SANTIAGO DE CUBA—“Este libro es una inspiración”, dijo Surina Acosta Brooks, al dirigirse a una veintena de estudiantes de secundaria, en su mayoría muchachas, que se encontraban entre el público de más de 100 personas. Es importante estudiar las lecciones de la Revolución Cubana contenidas en el libro, dijo ella, “pues las jóvenes de hoy son herederas” de esta historia, y “a ustedes les corresponde continuar el camino.

“Segura estoy que en el futuro sus historias serán recogidas también, y ¿por qué no? en libros como el que presentamos hoy”.

Acosta, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en la provincia de Santiago de Cuba, se refería a Mujeres en Cuba: Haciendo una revolución dentro de la revolución, publicado por la editorial Pathfinder.

El libro se presentó aquí junto con el nuevo título complementario Mujeres y revolución: El ejemplo vivo de la Revolución Cubana en un evento auspiciado por la FMC el 28 de febrero. Ambos se han editado en inglés y en español.

Unos días antes en La Habana, 70 personas participaron en una presentación similar auspiciada por la Federación.

Haciendo una revolución dentro de la revolución contiene entrevistas con Vilma Espín, una dirigente central del Movimiento 26 de Julio y combatiente del Ejército Rebelde en la lucha que en 1959 derrocó a la dictadura de Batista, apoyada por Washington; Asela de los Santos, compañera de lucha de Espín, con una trayectoria ejemplar propia, y Yolanda Ferrer, quien durante 22 años fue secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, de la que Espín fue su principal dirigente por cinco décadas.

El libro se había lanzado en la Feria del Libro de La Habana en febrero de 2012. El ejemplo vivo de la Revolución Cubana es un folleto que recoge las palabras de las cuatro panelistas en ese evento: De los Santos, Arelys Santana, segunda secretaria de la FMC; Leira Sánchez, dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas; y Mary-Alice Waters, editora de ambos libros y miembro del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores.

El evento en esta ciudad se celebró en la casa de la familia de Vilma Espín, en el centro de Santiago. La casa sirvió de cuartel general para el Movimiento 26 de Julio durante una etapa decisiva de la lucha revolucionaria en los años 50. Actualmente es un centro comunitario y museo.

Entre el público se encontraban una docena de veteranos de la clandestinidad en Santiago y del Ejército Rebelde que habían luchado junto a Espín y De los Santos, además de numerosas cuadros de la FMC y representantes de otras organizaciones de masas.

“Queremos agradecerles por esta presentación”, dijo Margiola Sánchez, directora del museo. Después de enterarse del lanzamiento del libro en La Habana el año pasado, los santiagueros y santiagueras habían oído que tal vez se haría aquí, dijo Sánchez, con una sonrisa. “Al fin está aquí en Santiago de Cuba. Y ¿en qué lugar? ¡Aquí en la casa de Vilma!”

‘Revoluciones son obra de millones’

Waters señaló que las entrevistas con Espín y De los Santos, al repasar los muchos años de trabajo político del movimiento revolucionario en Cuba, “nos demuestran que las revoluciones son obra de millones, preparadas a través de décadas”.

Ofreciendo detalles concretos, dijo Waters, narran cómo los combatientes del Ejército Rebelde y los campesinos sin tierra y trabajadores agrícolas —luchando hombro a hombro en el territorio liberado del Segundo Frente del Ejército Rebelde, una extensa zona en el oriente de Cuba— iniciaron una profunda revolución social que los transformó a todos.

Un factor decisivo en la participación inaudita de las mujeres en la dirección de día a día en la Revolución Cubana, dijo Waters, “fue la claridad política y la línea intransigente de la dirección, sobre todo de Fidel Castro, pero no solo de Fidel”.

Haciendo una revolución dentro de la revolución, dijo Waters al finalizar, es una “poderosa arma en nuestra batalla para ayudar al pueblo trabajador en Estados Unidos y en otros países a comprender lo que realmente es una revolución socialista, y por qué no solo es necesaria —ahora más que nunca— sino que es posible”.

Acosta compartió la tribuna con Waters. Además de sus responsabilidades directivas en la FMC, es diputada en la Asamblea Nacional de Cuba, y recién completó un plazo de cinco años en el máximo organismo estatal del país, el Consejo de Estado, con 31 miembros. Ingeniera pecuaria de formación, Acosta trabajó varios años en una cooperativa ganadera.

Le agradeció a Pathfinder por haber producido “algo novedoso e impresionante”. El libro, dijo Acosta, muestra que las mujeres han constituido “una fuerza política importante en la construcción de una revolución socialista”, al describir el papel de las mujeres en la “defensa, la alfabetización, la creación de los círculos infantiles, la preparación en oficios no tradicionales y la participación activa en la dirección”.

Acosta citó las palabras de Ferrer de que “el concepto de lo femenino comenzó a cambiar desde el día que triunfó la revolución”, y que “empezaron a perder terreno los prejuicios”.

Durante el intercambio con el público, Roxana Robert, estudiante de 15 años, tomó la palabra. Dijo que ella y otros estudiantes son miembros del Círculo de Interés Vilma Espín. Se ofrecen como voluntarios en el museo y estudian la historia que protagonizó Vilma Espín. Después del evento, la FMC coordinó la entrega a cada una de las jóvenes de un ejemplar de El ejemplo vivo de la Revolución Cubana.

Varios miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana hablaron sobre sus experiencias de trabajo con Espín y De los Santos en la clandestinidad de Santiago.

Después de la actividad, Acosta invitó a Waters y a los demás participantes internacionales a que regresaran pronto a Santiago, para que la Federación los lleve a conocer y compartir experiencias con grupos comunitarios en algunos de los barrios obreros de la ciudad, lo cual forma parte del trabajo político que hace la organización.

Aparecieron reportajes sobre el evento en la radio y la prensa santiaguera, y también en el noticiero nacional de televisión.

Presentación en La Habana

La semana anterior, la dirección nacional de la FMC auspició una presentación de los dos títulos en La Habana en su centro de capacitación de cuadros “Fe del Valle”. El centro lleva el nombre de una de las fundadoras de la FMC, quien murió en un ataque incendiario contrarrevolucionario a una tienda por departamentos en La Habana en 1961. La actividad fue uno de los muchos lanzamientos de libros realizados en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana del 14 al 24 de febrero.

Junto a Waters participaron en el panel Yanira Kúper, directora de relaciones internaciones de la FMC, e Isabel Moya, directora de la casa editorial de la federación. En la primera fila estaba presente Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la organización. Entre los 70 hombres y mujeres que asistieron al evento había unas 40 jóvenes de secundaria y muchas dirigentes provinciales de la FMC.

Haciendo una revolución dentro de la revolución, dijo Kúper, muestra que “las mujeres cubanas han estado presentes en cada batalla, en cada momento” de la historia revolucionaria de Cuba, “desde la lucha armada hasta el triunfo revolucionario y la batalla posterior para transformar, para romper viejos patrones”.

Kúper subrayó la claridad política de la dirección revolucionaria de Cuba. Citó una declaración de Espín en 1974 de que la dirección comprendió desde el principio que la batalla para acabar con la opresión de la mujer “está indisolublemente ligada a la lucha de todo el pueblo por la liberación”.

Moya dijo que estos y otros títulos de Pathfinder “permiten llegar con la verdad de Cuba a Estados Unidos” y a nivel mundial, combatiendo así las mentiras de los medios capitalistas sobre la revolución.

Ella destacó el significado de la batalla política dirigida por Fidel Castro para combatir los prejuicios contra la mujer que tenían muchos de los mejores combatientes del Ejército Rebelde durante la guerra revolucionaria. Fidel insistió en que las mujeres podían combatir tan bien como los hombres, y organizó y armó al Pelotón Femenino Mariana Grajales en el Ejército Rebelde.

Al final de la presentación, las dirigentes de la FMC organizaron —al igual que en Santiago— la entrega de Mujeres y revolución: El ejemplo vivo de la Revolución Cubana a cada una de las 40 estudiantes de secundaria. Todas ellas tenían 14 años, o bien iban a cumplir 14 años este año, e iban a incorporarse a la Federación de Mujeres Cubanas en una celebración en marzo del Día Internacional de la Mujer.
 
 
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