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Vol. 76/No. 40      November 5, 2012

 
Luchan por derecho de la mujer
al aborto en Indonesia
(portada)
 
POR LINDA HARRIS
Y PATRICK BROWN
 
YOGYAKARTA, Indonesia—“Las mujeres mueren a causa de los abortos inseguros”, dijo Setiyani Martha Dewi, una trabajadora con Samsara, una organización basada aquí que lucha por el derecho de la mujer a abortos seguros.

La lucha por el acceso al aborto seguro es una cuestión apremiante para las mujeres en Indonesia, le dijeron representantes de grupos por los derechos de la mujer a reporteros del Militante durante una visita al país del 16 al 24 de septiembre. Además de Dewi, el Militante habló con los líderes de la Fundación de la Salud de la Mujer y Kalyanamitra, ambos con sede en Yakarta.

Ocurren aproximadamente 230 muertes maternales por cada 100 mil nacidos vivos al año en Indonesia, la tasa más alta en el sudeste asiático. Según las cifras oficiales, el 11 por ciento de las muertes son por abortos inseguros, pero la cifra real es mucho más alta porque las mujeres tienen miedo de reportar complicaciones del aborto.

Reporteros del Militante hablaron con jóvenes consejeras y trabajadoras voluntarias en la oficina de Samsara, una ciudad de unas 400 mil personas en Java central. La oficina se creó en la casa de Inna Hudaya, fundadora de la organización.

La línea directa que maneja Samsara ha recibido más de mil llamadas y correos electrónicos desde junio de este año. Son sobre todo mujeres jóvenes solteras, dijo Dewi. “Proporcionamos información sobre el acceso al aborto seguro. Las consejeras también explican como obtener Misoprostol, una opción para el aborto con medicamentos durante las primeras nueve semanas de embarazo.

“Les decimos que no están solas y que millones de mujeres por todo el mundo están viviendo esto”, dijo Tia Setiyani, quien ha trabajado como voluntaria de Samsara por cinco meses. “Cuando los hombres llaman para pedir aborto para su pareja”, agregó ella, ”Siempre les decimos que tenemos que hablar con ella. Se trata del derecho de la mujer a controlar su cuerpo”.

En septiembre de 2009 se introdujo una ley de salud que despenalizó el aborto hasta las seis semanas estrictamente en casos de emergencia médica o violación. La ley requiere el consentimiento del marido, o en el caso de una mujer soltera, de sus padres.

“No podemos confiarnos en la ley, no está a favor de los derechos de la mujer”, dijo Dewi.

“La demanda es muy alta. Unos 2 millones de mujeres cada año buscan abortos en Indonesia”, dijo Herna Lestari al Militante en Yakarta. Lestari es tesorera de la Fundación para la Salud de la Mujer, fundada en 2001 para luchar para cambiar la ley del aborto.

El aborto, los anticonceptivos y hasta las pruebas de Papanicolaou no están disponibles a las mujeres solteras, dijo Lestari. En su mayoría se ven obligadas a ir a clínicas ilegales o a curanderos tradicionales y enfrentar el riesgo de complicaciones potencialmente mortales.

“El aborto todavía está en el código penal de la época [colonial] holandésa, aunque la policía normalmente hace la vista gorda”, dijo Lestari. “Es muy raro que un médico sea enjuiciado o encarcelado”.

Ha habido un cierto “progreso en cuanto al derecho al aborto”, dijo Rena Herdiyani, directora de Kalyanamitra, que fue fundada en 1985 durante el régimen de Suharto para luchar por los derechos de las mujeres.

Los procedimientos para el aborto no se enseñan en las escuelas de medicina, y cuando se registran, los médicos hacen un juramento de no realizar abortos.

“Un aborto en una clínica ilegal es muy caro”, dijo Herdiyani. Puede costar hasta 500 dólares, el salario promedio por cinco meses de trabajo en Indonesia.

“Los defensores de los derechos de la mujer frecuentemente enfrentan una reacción por los grupos de derecha”, continuó Herdiyani. “Siempre hay una contraprotesta por grupos islámicos cuando organizamos una actividad. Nos acusan de promover valores occidentales contra el islam”.

Kalyanamitra trabaja con Rahima, un centro de educación e información sobre el islam y por los derechos de la mujer. Rahima organiza cursos para mujeres y estudiantes musulmanas sobre la salud y los derechos reproductivos de la mujer.

“Mucha gente todavía no apoya el derecho al aborto, pero los jóvenes están más abiertos”, dijo Herdiyani.

Según Lestari, muchas “mujeres siguen influenciadas por antiguas enseñanzas religiosas que el aborto es un pecado”. Pero agregó, “hay una creciente conciencia entre las jóvenes de sus derechos. Ellas ven al gobierno como injusto —al permitir el acceso a los anticonceptivos solo para las mujeres casadas, y sin acceso a la educación sexual para los jóvenes”.
 
 
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