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Vol. 73/No. 37      28 de septiembre de 2009

 
Obreros deben rechazar aranceles
(editorial)
 
Todo el movimiento sindical debe repudiar las elevadas tarifas que Washington ha impuesto a las llantas fabricadas en China. Las tarifas y otras barreras a los productos que entran a Estados Unidos deben ser eliminadas. Estas tienen consecuencias devastadoras para los trabajadores y agricultores del mundo semicolonial.

La Casa Blanca y algunos funcionarios sindicales dicen que las sanciones contra las llantas protegen trabajos “Americanos”.

La clase obrera no puede aceptar la mentira de que existe tal cosa como un trabajo “Americano”. ¿Necesitan los trabajadores en China menos empleos que los trabajadores norteamericanos? ¿O los trabajadores en Francia, México, el Reino Unido o Africa?

Se están recortando los trabajos a nivel mundial, no por que hay una inundación de mercancías innecesarias de China, sino porque el capitalismo está en una crisis profunda. Hay competencia por mercados cuyo número está disminuyendo. Los patrones cierran fábricas que hacen cosas que los trabajadores necesitan, porque para los dueños ya no son rentables.

Los gobernantes de Estados Unidos, el más fuerte de los poderes imperialistas, quieren proteger sus fábricas y ganancias imponiendo tarifas y otras barreras a costa de sus competidores más débiles. Estas medidas causan estragos a nuestros compañeros, trabajadores y agricultores, y son un grave peligro para el futuro. Pugnas comerciales pueden convertirse en guerras comerciales y de allí en guerras armadas.

“Tenemos una situación donde todo mundo teme molestar al banquero”, dijo Leo Gerard, presidente del sindicato de trabajadores del acero, refiriéndose a los bonos estadounidenses que tiene China. “Si nuestro gobierno tuviera el valor de tomar represalias, [China] sería el perdedor”.

Esta retórica nacionalista y reaccionaria no tiene lugar en el movimiento sindical. Desvía la atención del enemigo verdadero, el sistema capitalista y los patrones que se benefician de el.

El movimiento sindical debe construir sindicatos que luchen por toda la clase obrera, que organicen a los no organizados; que organicen uniones que promuevan la lucha por trabajos para todos, por la legalización inmediata y sin condiciones de los indocumentados y contra las guerras imperialistas. Este movimiento sindical combativo le extendería una mano de solidaridad a los trabajadores y agricultores de todo el mundo.
 
 
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